martes, 8 de abril de 2008

Virgen Milagrosa

¡Benignísima Madre de Misericordia!

Hija de Dios Padre, Madre de Dios Hijo, Esposa del Espíritu Santo, Noble descanso de toda la Santísima Trinidad; elegida del Padre, preservada por el Hijo y amada del Espíritu Santo.

Vos sois en las cosas dudosas nuestra luz;

en las tristes das consuelo; en las angustias alivio, y en los peligros y tentaciones fiel socorro.

Sois Paraíso de gracias y espirituales dones,

bienaventurados los que de veras os aman y sirven, y los que por santidad de vida se hacen siervos y devotos vuestros, a vuestra piedad, pues, recurro.


Reina y Señora mía, para que me enseñéis,

gobernéis y defendáis en todas las horas y momentos de mi vida; suplicándoos, humildemente ahora me alcancéis de la Majestad divina la gracia que el presente os pido, si conviniere para bien de mi alma y si no conviene, vos como Abogada mía, dirigid mi voluntad sólo lo que sea honra y gloria de Dios, y salvación de mi alma.

Amen!

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